Este es el aspecto que presentaba hace apenas unos meses.
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Algo más de 400 años hacía que este magnífico ejemplar de Pinus Canariensis echó
sus raíces en mi tierra.
Cinco personas adultas, cogidas de las manos, con los brazos abiertos podían abrazar
su grueso tronco.
Y una sola persona junto a él se veía de esta manera.
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Pero la desgracia de un terrible incendio provocado por un mal intencionado vigilante
forestal,
que el pasado verano destruyó casi la mitad de la masa forestal de mi isla,
hizo mella en su viejo tronco,
debilitándolo,
hasta que una racha de fuerte viento,
lo quebró definitivamente.
Rompió en mil pedazos al caer contra el duro suelo rocoso.
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Y con él,
cayó la esperanza de su recuperación.
Muchas almas lloraron su caída.
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Muchas generaciones de senderistas plasmaron su firma en el rústico libro de visitas
que colgaba por un lateral.
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Pero en nuestro recuerdo quedará su memoria.
La del gigantesco pino de Pilancones,
que durante 400 años estuvo en aquel barranco,
vigilante, presente, magnífico, y poderoso.
Mi homenaje, son mis humildes palabras.
Adiós, Pino De Pilancones, hasta siempre.
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Las últimas palabras escritas en su libro, por los guardas forestales, decían:
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" EJEMPLAR DE PINO CANARIO.
-EL COLOSO, EL PADRE, EL LEGENDARIO DE PILANCONES DEJÓ DE MANTENERSE EN PIE EN LA NOCHE DEL 29 AL 30 DE ENERO DE 2008.
LLEGÓ A MEDIR 47 MTS DE ALTURA, 8'40 MTS DE PERÍMETRO, Y 2'60 MTS DE DIÁMETRO.
NOS ALEGRÓ CON SU SOMBRA Y BELLEZA NATURAL DURANTE AL MENOS CUATRO
SIGLOS.
NO SE MERECÍA ESTE FINAL. 31-01-2008"
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Texto: Gonzalo Bautista.
Fotos: Prensa Canarias7