Una imagen de dos barcas,reposando en una solitaria playa,
de piedras erosionadas,
al atardecer,
con un mar tranquilo,
que acaricia suavemente la orilla,
con el lento vaivén de las olas.
.
No es otra cosa,
que un instante de serenidad,
que el destino ha puesto en mi camino,
porque así debía vivirlo,
saborearlo, y disfrutarlo,
tras unos días de agobio.
.
Ha sido un regalo perfecto.
.
Y pensé en dejarla aquí,
inmortalizada,
porque sólo mirarla,
ya me transmite, serenidad.
Foto y texto: Gonzalo Bautista.
Con COPYRIGHT del propio autor.
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