Sopla el viento,
en las cálidas noches,
de verano,
y con sus suaves manos,
etéreas,
acaricia las hojas,
de las palmeras.
Y juega,
entre los vaivenes,
de sus tallos,
que bailan,
al son de los susurros,
de la brisa.
Palmeras,
que se mueven,
interpretando todas,
al unísono,
una bella sinfonía,
de suaves tonos,
delicados,
en lentos movimientos,
en lentos balanceos.
Palmeras,
que reposan,
en la noche,
arropadas,
por las tenues luces,
de farolas.
Palmeras,
que al viento deben,
sus discretos bailes,
silenciosos,
cuando nadie las mira,
en su más estricta,
intimidad.
Hoy,
han bailado,
para mí.
Mis ojos,
han captado,
su saludo silencioso,
su discreta invitación,
a que baile,
junto a ellas,
con las caricias,
de los vientos,
bajo la tenue luz,
de las farolas.
Gonzalo Bautista, Octubre De 2010.
